En el corazón del Valle Sagrado de los Incas, a un salto de Cusco, se encuentran dos de los sitios más sorprendentes y simbólicos del mundo andino: las salineras de Maras y las terrazas circulares de Moray. Más allá de su belleza, estos lugares son testigos de la sabiduría ancestral inca, ingeniería agrícola y una conexión profunda con la naturaleza. Este artículo te llevará por su historia, su valor cultural, cómo visitarlos, qué ver, y cómo integrarlos en tu viaje por Perú.
El Valle Sagrado se extiende entre pueblos encantadores como Pisac, Urubamba, Chinchero, Maras y Ollantaytambo, flanqueado por montañas imponentes y atravesado por el río Urubamba. Durante el Imperio Inca, esta región era vital para la agricultura, la espiritualidad y la política, ya que sus terrazas fértiles y su clima relativamente benigno permitían un desarrollo excepcional de cultivos.
Hoy, el Valle Sagrado es un destino imprescindible para viajeros interesados en historia, naturaleza, aventura y cultura viva. En sus caminos, los visitantes pueden experimentar cómo los Incas trabajaron con la tierra, diseñaron soluciones agrícolas avanzadas y construyeron estructuras que aún desafían el tiempo.
Maras es famosa por sus miles de pequeñas pozas de sal construidas en las laderas de la montaña. Estas piscinas se llenan con agua salada proveniente de un manantial natural y, mediante la evaporación bajo el sol andino, la sal cristaliza y es recolectada.
No se trata de una sal común: muchas de estas salinas son manejadas aún por familias locales que han heredado la técnica ancestral para cultivar sal en estas terrazas, una actividad que perdura desde épocas preincaicas.
Aunque las salineras están asociadas frecuentemente con los Incas, su origen es incluso más antiguo. Algunas evidencias apuntan a que civilizaciones como los Wari ya explotaban estas fuentes de sal mucho antes del dominio incaico.
Con la expansión del Imperio Inca, el sistema se perfeccionó: se construyeron canales, terrazas y un sistema eficiente para distribuir el agua salina entre las pozas, demostrando una ingeniería hidráulica muy avanzada. Actualmente, esas pozas siguen activas, y parte de la sal recolectada se comercializa como “sal de Maras”, conocida por su riqueza mineral.
Moray es un sitio arqueológico compuesto de terrazas circulares, que descienden en forma de cuenco hacia un punto central. Desde arriba, parecen un anfiteatro gigante.
Estas terrazas no fueron hechas solo por estética: los arqueólogos creen que funcionaban como un centro experimental agrícola. Cada nivel tiene un microclima diferente, con variaciones de temperatura entre la parte superior y la inferior que podían llegar a varios grados centígrados.
Cada año, comunidades locales celebran el Wata Qallariy, o “inicio del año agrícola”, en Moray. Durante esta festividad, se realizan ceremonias de ofrenda a la Pachamama (Madre Tierra), agradeciendo por las cosechas pasadas y pidiendo abundancia para el nuevo ciclo.
Si decides visitar Maras y Moray, puedes combinar tu recorrido con otros puntos del Valle Sagrado para una experiencia más completa:
Al planear tu visita, es importante tener en cuenta lo siguiente en cuanto a permisos y entradas:
| Sitio | Tipo de boleto | Nota importante |
|---|---|---|
| Moray | Incluido en el Boleto Turístico de Cusco (BTC) | Depende del circuito que hayas comprado; muchos tours lo incluyen. |
| Maras (Salineras) | Entrada directa en el sitio | El boleto no siempre está en el BTC. Además, parte de los ingresos ayudan a las comunidades que trabajan las salinas. |
Para aprovechar al máximo tu día en Maras y Moray, considera estos tips:
Absolutamente. Estos lugares no solo son visualmente impresionantes, sino que también ofrecen una ventana única al ingenio Inca y a la forma en que las comunidades locales han preservado tradiciones milenarias.

